viernes, 28 de abril de 2017



Arte y cerebro en el lienzo

Al estudio de estos fenómenos se le llama neuroestética, un término acuñado en la década de 1990 por el neurocientífico Semir Zeki del University College de Londres. Neuroestética es a la vez descriptiva y experimental, con observaciones cualitativas y cuantitativas, destinadas a avanzar en nuestra comprensión de cómo los seres humanos procesan la belleza y el arte.

Arte y cerebro en la historia

Las publicaciones sobre la Neuroestética aparecen desde finales de 1990 en la Universidad de California, San Diego, gracias a los aportes del neurocientífico Vilayanur Ramachandran.
En estos estudios se identificaron similitudes entre el enfoque de un artista a su mundo visual y el procesamiento de la información visual de su cerebro.
Los artistas sacan provecho de la forma en que el sistema visual humano procesa la información en dos sistemas neuronales que interactúan para el "qué" y el "dónde". La forma y el color se procesan en el "qué", revelando la identidad de un objeto. La luz y el movimiento se procesan en el "dónde", lo que revela la ubicación de un objeto.

¿Por qué el cerebro humano necesita el arte?

El arte en todas sus manifestaciones constituye una característica esencial que identifica al ser humano, ha permitido transmitir la cultura en toda su extensión y  ha sido y es básico para su supervivencia. Nuestro cerebro plástico necesita el arte. Ya en los primeros años y de forma natural el niño juega, canta, baila, dibuja y todas estas actividades son imprescindibles para su correcto desarrollo sensorial, motor, cognitivo, emocional y en definitiva cerebral que le van a permitir aprender a aprender. Y realizando todas estas actividades el niño se divierte, muestra orgulloso sus resultados a los demás, intenta mejorar y ésta es una forma efectiva de entrenar una de las grandes virtudes del ser humano: el autocontrol. La educación artística es una necesidad no porque nos haga más inteligentes sino porque nos permite adquirir toda una serie de competencias y rutinas mentales que están en plena consonancia con la naturaleza social del ser humano y que son imprescindibles para el aprendizaje de cualquier contenido curricular. Y esto es útil para todos los alumnos, por lo que se convierte en una forma estupenda de atender la diversidad en el aula.
EL CEREBRO ARTÍSTICO
Las neuroimágenes cerebrales revelan algunos indicios de por qué las actividades artísticas son tan importantes. Así, por ejemplo, se sabe que ciertas estructuras de la corteza auditiva solo responden a tonos musicales, que una parte importante del cerebro y del cerebelo interviene en la coordinación de todo tipo de movimientos, como en el baile, que en las recreaciones teatrales regiones del cerebro especializadas en el lenguaje oral que están conectadas con el sistema límbico nos proporcionan el componente emocional o, referido a las artes visuales, que nuestro sistema de procesamiento visual genera imágenes reales o ficticias con la misma facilidad (Sousa, 2011).
Como podemos ver en la figura 1, cada actividad artística activa diferentes regiones cerebrales. La música se procesa en la corteza auditiva  que está en el lóbulo temporal, las artes que conllevan movimiento como el baile o el teatro activan la corteza motora, las artes visuales como la pintura se procesan principalmente en los lóbulos occipital y temporal, mientras que la poesía o la prosa implican a las áreas  de Broca y Wernicke relacionadas con el procesamiento lingüístico (Posner et al., 2008).

¿Por qué el cerebro humano necesita el arte?


LA INFLUENCIA DE LA TECNOLOGÍA EN LAS BELLAS ARTES

arte y tecnologia

EN NUESTRA ÉPOCA LA NOTABLE PRESENCIA DE LA TECNOLOGÍA HA INFLUIDO EL QUE HACER ARTÍSTICO, POPULARIZÁNDOLO Y HACIENDO VER QUE, COMO QUERÍA NIETZSCHE, LA VIDA PUEDE SER UNA OBRA DE ARTE.